Cayendo al abismo... del placer
Todo permaneció en total calma por días, mi relación con Nia había vuelto a ser casi la misma de siempre, no confiaba en ella tanto, pero tampoco era como para sentir alguna clase de rencor con lo ocurrido.
Después de todo, cualquiera se podía equivocar y yo no era nadie para juzgarla por sus decisiones, además, sabía que las cosas se podían solucionar si ponía de mi parte al igual que ella.
Mi estado mental, gracias al cielo, había estado bastante estable los últimos días, ya que Jack había