Victoria y Lucila

Al escuchar aquella noticia, toda calentura pasó a un segundo plano.

Nos pusimos veloces como un rayo las ropas que nos habíamos logrado quitar, y antes de partir al exterior, aquel estúpido chico me plantó un dulce beso en los labios, sacándome una sonrisa ante sus acciones tiernas.

Caminé apresurada con Jack pisándome los talones en dirección a la sala de urgencias, en donde al llegar, me encontré con aquella niña sin color en el rostro.

Estaba tendida en una camilla, con Victoria tomándola
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App