Tras escuchar mi petición, se marchó dejándome completamente sola, mirando cómo las estrellas salían de entre las espesas nubes y la luna llena se alzaba en lo alto, brillando como siempre.
Respiré profundamente, intentando controlar mis ganas de hacerme una bola en medio del suelo para llorar desconsolada, ante todo lo que estaba ocurriendo en mi vida.
Sin embargo, cuando las lágrimas comenzaron a desbordarse de las comisuras de mis ojos, la enfermera llegó, indicándome que debería comer un