—¡Atención todos! Este es un nuevo amanecer para la unidad; yo soy el alba de su nueva era—proclamó el hombre más alto, su voz retumbando con una mezcla de mando y misterio.
—A partir de ahora, cada tic-tac de su reloj en estas instalaciones será registrado. Cada llegada, cada partida, cada ausencia... todo quedará plasmado en el papel—dijo, sus ojos escudriñando la sala como si pudieran leer las almas de los presentes.
Beltaine sintió cómo la indignación se enroscaba en su pecho, una serpiente