Melissa miró fijamente a Seraphina, con una sonrisa suave mientras enrollaba las mangas de su abrigo, preparándose mentalmente para lo que se avecinaba.
—Seraphina, lo siento —sus palabras resonaron con determinación, aunque había un dejo de ansiedad palpable en su tono—. Voy a pedirte un favor una vez más. Voy a terminar esto lo más pronto posible.
Seraphina alzó las manos en gesto de advertencia, notando una extraña tensión en el aire.
—Espera un momento, detente. No suenas como siempre —adv