¡Déjala en paz! Parte 2.
—Adrián puedes sentir el olor de Emily—.
—Ya estoy en eso, esta a unos doscientos metros de aquí—.
—Esta con él—.
—Si, lo voy a matar—.
—Tranquilo Adrián—.
Corrí donde estaban ellos, ella lo tenía del cuello con un látigo de energía, fuego y púas.
–No tienes derecho si quiera de mencionar su nombre, tu no eres su padre—. Le gritó.
—Soy su padre no puedes negar eso—.
—Su padre no me hagas reír, no eres nadie para él, solo fuiste el que lo engendro y ya—. Sentía su dolor mesclado con irá, talvez