Bienvenido monstruito. 1.2 parte.
Al día siguiente me ducho y me coloco un traje y unos tenis y voy a desayunar. —Buenos días—. Saludos a los abuelos. —¿Y Diego? —. Preguntó ya que él siempre está aquí.
—Salió temprano—. Se limita decir mi abuelo, hace días son muy misteriosos.
—Idiota por qué no me dijo que iba a la ciudad, aún me hace falta comprar algunas cosas para el monstruo—. Masculló.
—No malas palabras Emily—. Me regaña la abuela. —Podemos ir mañana—. Hago una mueca y la miro.
—Abuela la oferta es tentadora, pero te