Por Ema
- ¿Cómo te através?
Me preguntó Sol y no disimulaba su estado de ánimo.
Ya era tarde para arrepentirme de mis palabras, y en la cara de Sol pude ver inseguridad, odio y también ¿Miedo?
Ella no confía en mí.
Por primera vez en la noche, fue ella la que se acercó a mi oído.
-Lo que hacés, lo vas a pagar.
-Ya lo sé, mi amor, pero algo tengo que hacer, Dante es mi hijo.
Le dije en voz baja, aunque los adultos estaban adivinando nuestras palabras,
- ¿Son mis abuelos?
Dante estaba confundido