I parte. Capítulo 11– Nadia
Nadia volvió a su asiento brillando de sudor. Volvió a sacudirse el pelo.
—¿Todo bien? —le preguntó Fernanda.
—Todo muy bien
—¿No vas a llamar a Adams? Son las ocho y media.
Nadia lamentó la pregunta. Después que había logrado olvidarse de Adams y la retahíla de cosas complicadas que venían con su nombre, así de fácil ella viene y se lo recuerda. Aunque, claro: ¿cómo iba a saber?
—Se me ha ido el tiempo —se justificó—. Hacía tanto que no iba a una fi…
Se interrumpió Nadia. Evidentemente aquello