Adeline abrió los ojos perezosamente, sin recordar lo que había ocurrido la noche anterior. Como estaba acostumbrada a despertar sola, se sorprendió al sentir el cálido cuerpo de su esposo junto a ella.
—¿Cómo? ¿Por qué Ashal está aquí? —exclamó sorprendida.
Rápidamente se incorporó y, para su asombro, vio que ya era bien entrada la mañana. Antes de que pudiera murmurar otra cosa, escuchó que llamaban la puerta, por lo que cuidadosamente salió de la cama para no despertar a Asha.
Cuando abri