Marion quedó pasmado al descubrir que la emperatriz Adeline se encontraba con las personas que Gérard le había encargado cuidar. Como no podía permanecer tanto tiempo en la calle en actitud sospechosa, comenzó a buscar un lugar donde poder observar los movimientos de esa casa. Para su fortuna, había un pequeño hotel frente al domicilio en cuestión, así que entró rápidamente para solicitar una habitación con vista a la calle.
Luego de que le entregaron una llave, se dirigió presuroso al cuarto y