Tal como había advertido Mikhail, un grupo de rebeldes había ingresado a la fuerza a las mazmorras, con el objetivo de “salvar” a su líder, Julius Zenitty. En el alboroto, comenzaron a liberar a los presos que se encontraban ahí, quienes aprovecharon la caótica situación para pelear contra los celadores.
—¡Busquen en todas las celdas! ¡Julius tiene que estar en este lugar! —gritó uno de los rebeldes, quien lideraba la incursión.
Sus secuaces continuaron abriendo las demás celdas en busca de Ze