Adeline pensó que era su fin cuando el militar le ordenó quitarse la mascada que cubría la mitad de la cara. Ante esto, no le quedó de otra que aceptar que había fallado en su escape y revelar su identidad a esa persona. «¡Ah! Estoy acabada, no soy tan hábil en este tipo de cosas, así que tendré que regresar a ese palacio donde me espera la muerte», pensó con impotencia, al tiempo que se descubría el rostro.
Cuando ella se retiró la mascada, el militar se sonrojó al descubrir las hermosas facci