Ashal y Gérard se estremecieron ante la fatalista deducción, ya que no imaginaban que un hombre tan recto como Damien fuera capaz de convertirse en un asesino.
—Dices… ¿que un viajero extraño mató a la hija de Julius? —cuestionó el emperador con incredulidad.
El emisario de los nómadas asintió con la cabeza y continuó hablando seriamente.
—Es lo que suponemos, pero no estamos seguros, por eso vinimos aquí para solicitar de su apoyo en la búsqueda. Como sea, necesitamos encontrar a la hija de