Hina se encontraba en su despacho revisando las cuentas que debía pagar, cuando escuchó que alguien llamaba a la puerta.
—¿Quién es? —preguntó distraída.
—Soy John, señorita —respondió el hombre al otro lado de la puerta.
—¡Ah! Adelante.
El servicial empleado abrió delicadamente la puerta y entró diligentemente a la habitación. Después se acercó para entregarle un sobre a su jefa.
—Hice lo que me encargó.
—Bien, muchas gracias. Por favor, dame un resumen de lo que encontraste —solicitó Hin