Adeline ya empezaba a acostumbrarse a despertar sola en la cama, así que esa mañana se levantó rápidamente para vestirse y volver a la biblioteca. En ese momento aparecieron sus asistentes, quienes al verla de pie, la miraron sorprendidas.
—Mi señora, ¿tan temprano fuera de la cama? —exclamó Annie.
—Sí, hoy tengo mucho que hacer, así que solo me bañaré y comeré rápido, para ir a estudiar —respondió la joven emperatriz de buen humor.
Cuando escucharon esto, las mujeres se miraron entre sí, a l