Rápidamente me di la vuelta y me metí en el coche, miré por la ventana y todo lo que pude ver fue al hombre golpeando la cara de Ramón, grité horrorizada al tiempo que veía como Ramón tropezaba y caía de espaldas sobre la acera, “Mi salvador” solo se inclinó sobre Ramón, le dijo algo y se dirigió al auto
Aún estaba sorprendida por todo lo sucedido cuando mi héroe entro al auto, se detuvo un momento, mirándome y luego cerró la puerta
—¿Estás bien? — preguntó, suspiré y asentí con la cabeza mient