— ¡Listo! — dijo el peluquero totalmente encantado, al final resultó que, Nicholas se encargó de todo, me consiguió una maquilladora y un peluquero.
Me levanté de la silla y me acerqué a la cama donde estaba mi vestido, el estilista me ayudó a ponérmelo, de repente vi otra bolsa de Chanel junto a la cama, era la misma bolsa que había cargado Nicholas el día que compró el vestido, la maquilladora sacó una caja de la bolsa
—¿Qué es eso? — pregunté con el ceño fruncido y abrí la caja que sostenía