XXI. Celebración Familiar.
—Empezaba a pensar que no vendrías —dijo Lea con una simpatía que turbó a Andrea.
— ¡Uf, me disculpo! – sonrió casi con vergüenza —. Pero no es sencillo salir de casa con una pequeña niña – Lea sonrió aceptando la disculpa ya que ella también era madre y sabía perfectamente lo que implicaba.
No podía decirle que se había planteado no acudir y que le había llevado toda la mañana decidirse a ir con Vera y Natalie a Manhattan Beach, a la fiesta de los Rossi. Si había dudado no era por temor a en