DOUGLAS WARD
— Señor Ward... — susurró ella mientras se giraba hacia mí, mirándome con esos ojos inocentes. Eso me hacía querer mancharla, quería marcar su piel, marcarla como mía. — ¿Qué está haciendo? — preguntó.
— Nada, solo estoy constatando un hecho.
Estaba ocupado cuando sentí un olor delicioso y salí de mi despacho. Verla en la cocina hizo que mi cabeza se pusiera a trabajar. No podía simplemente quitarme la imagen de estar dentro de ella toda la noche y luego nosotros dos hacer el desay