AURORA SUMMER
Por un minuto, no pude moverme, no podía creer lo que acababa de ver; mi hijo estaba vivo, alguien tenía a mi hijo.
Fue como si me hubieran echado un balde de agua fría encima. Reaccioné, tomé mi teléfono y marqué el número de mi asistente. Contestó al segundo tono.
—Cherry, ven a mi habitación de hotel, ahora, es una emergencia. Trae a Leandro contigo —sin esperar respuesta, colgué la llamada.
Me levanté de la cama y comencé a caminar de un lado a otro. ¿Sería todo esto una broma