Capítulo 80.
— No deberías ser tan complaciente con ella amigo mío – expone César una vez que Amelia cierra la puerta.
— ¿A que te refieres César? – indaga con el ceño fruncido totalmente.
— A que parece que es capaz de manejarte como si fueras un muñeco de trapo – Bastián observa a su amigo con molestia.
— ¿En serio estas inmiscuyéndote en mi vida privada? – el aludido niega enérgico.
— ¡Claro que no! Me importa una m****a tu m*****a vida privada sabes que la mía es un desastre y no tengo intención de a