Bastián se deleita con el sabor de su boca, acaricia todo lo que puede de su hermoso cuerpo y ella lo premia con gemidos de placer ya que nunca había experimentado un éxtasis igual. Introduce los dedos acariciando las hebras deliciosamente suaves de su cabello un poco largo, las manos de él se van directo a su bello trasero y la levanta para que enrolle sus largas piernas en su cintura y de ese modo poder degustarla más a fondo.
Se dirige con ella a cuestas para sentarla en su e