La mañana en Tramore Beach se presentaba hermosa. El sol iluminaba las calles de la ciudad costera y hacía que todos los detalles brillaran como joyas pulidas. O, al menos, así era como lo apreciaba Denise, quien ese momento caminaba a paso tranquilo, tomada de la mano de marido, mientras este la observaba con embeleso; porque sí, no importaba cuántos años pasaran, cada día la amaba más que el anterior y ver su rostro maravillado e iluminado por la Golden hour, hacía que su corazón se retorcier