186. CONTINUACIÓN
César hundió su cabeza en el hombro de su esposa, soltando un suspiro de alivio. Tenía razón, su hijo estaba con ellos, a salvo y rodeado de amor. Había tiempo para preocuparse por otras cosas más adelante.
—Quédate con él, ya vengo —dijo levantándose.
Después de besar a Sofía, se alejó para tomar un baño rápido. Al salir, sonrió al verla abrazando al pequeño Javier, sintiendo una oleada de amor. Apagó la luz y se acostó al otro lado de la cama, cruzando su brazo sobre los dos. Mañana serí