Catalina Abrego
Mi pequeño paciente descansa inquieto sobre su cama.
Después de su llegada a mi consultorio. Ya no pude mantenerme lejos de él. Así que decidí acompañarlo a su casa.
¡Ya que me preocupaba su estado emocional!
-Gracias, Catalina –Me dice Demian mientras permanece sentado junto a su cama.
-De nada…es mi paciente debo velar por su bienestar –Su oscura mirada me observa de una manera extraña.
-Segura que solo se trata de eso -¿Qué trata de decir con eso? –Ahora eres mi esposa