Catalina Abrego
¡No creo en el divorcio!
Sus últimas palabras antes de marcharse quedaron grabadas en mi cabeza.
-Demian yo…
-Mejor no sigas Catalina, eres mi esposa eso no cambiara. Por más que te niegues a aceptarlo. Dentro de tres meses se celebrara nuestra boda religiosa, a petición de tu padre con lo que estoy de acuerdo.
¡Yo, no tenía voz ni voto aquí!
Mi padre junto con mi pequeño tormento; alias “maridito” se fue después de la cena con mi progenitor para hablar en su despacho a pu