Catalina Abrego
Nuestro pequeño hogar era una linda casa a las afueras de la ciudad de Washington, rodeada de miles de árboles. Un rinconcito en este inmenso mundo que podemos decir que nos pertenece completamente. Donde no tendríamos la intromisión de extraños.
¡Sonrió encantada con nuestra sorpresa!
Cuando Demian llegó esta tarde jamás me espere que nos diera una alegría como esta. Me parece un sueño que nos hubiera comprado una casa.
¡Nuestra casa! Sonrió feliz con su obsequio.
Es una h