Catalina Stuart
Una semana después.
-Bebé, voy en camino. Si no hay transito estaré en el centro comercial en treinta minutos –Digo, tratando de contener a mi marido por el teléfono.
-Catalina, ni se te ocurra conducir por tú cuenta deja eso al personal que contrate. Puedes hacerme ese favor por esta vez mi amor –Pide con un tonito en su voz que no revela el disgusto que le causa que conduzca.
Este hombre… siempre, queriendo todo el tiempo que haga su voluntad.
-Demian, es suficiente ellos