Mariana Carbajal
El camino a casa transcurrió en un silencio espeso. Una bruma densa parecía haberse instalado entre nosotros, borrando cualquier rastro de buen humor en Denn. Nuestro encuentro con Fabio no había sido bueno, y se notaba.
Denn permanecía concentrado en la carretera, sin mirarme en ningún momento. Ese gesto —o la falta de él— me descorazonó. En todo el tiempo que llevaba conociéndolo, que para mí era casi una vida entera, nunca lo había visto celoso. Pero la actitud retadora de