Mariana Carbajal
Al despertar, extiendo la mano sobre la sábana en su búsqueda, pero la frialdad que me recibe me confirma que Denn se ha marchado hace ya un buen rato. Abro los ojos, aún nublados por el sueño, y dirijo la mirada hacia el reloj en la mesa de noche: son las diez de la mañana.
Me incorporo con calma y entonces lo noto por primera vez. Sobre la mesa, una nota.
“Salí unas horas, volveré pronto. Recuerda que te amo.”
Denn.
Sonrío al tomarla entre mis dedos. Reconozco su letra de in