Denn Stuart
Sé que lo inevitable está ocurriendo.
Nuestros cuerpos se reconocen con una necesidad que ninguno de los dos puede negar. Antes de que Mariana tenga tiempo de pensar demasiado, vuelvo a sellar mis labios con los suyos. No puedo permitir que la razón gane esta batalla… porque si eso pasa, la perderé.
Y no pienso perder mi oportunidad de luchar por ella.
De demostrarle que soy el único hombre que puede amarla como merece.
Mis manos descienden lentamente hasta sus caderas. Dudo apenas