Annalise salió de las sombras y entró en el gimnasio. Ella sostenía un arma en sus manos apuntaba directamente a Leo. A pesar de la amenaza palpable, él no se dejó intimidar. Había aislado sus emociones. En ese momento solo era un hombre enfocado únicamente en el objetivo que tenía por delante. Y nada iba a desviar su atención. No era la primera vez que alguien le apuntaba. Durante sus años de trabajo, se había enfrentado a situaciones mucho peores y había salido de ellas.
—Lamento la demora, n