Antonella estaba absorta en sus pensamientos mientras preparaba varios ramos de flores. Una sonrisa iluminaba su rostro al recordar los últimos tres días. Desde que Leo le había hecho el amor con total desenfreno, él no había dejado de buscar cualquier oportunidad para llevarlos a los dos al éxtasis. Esa misma mañana, la había tomado con pasión antes de que el sol siquiera se hubiera asomado por las ventanas.
—¡Buenos días! —saludó Antonella al escuchar la campanilla de la puerta. Se dio la vue