Leo giró a Antonella en sus brazos tan pronto como la puerta se cerró, cubriendo sus labios con un beso lleno de necesidad. Se había contenido durante toda la cena, pero ya no podía un solo minuto más lejos de ella. Sintió una profunda satisfacción cuando Antonella correspondió el beso con la misma entrega y pasión.
Deslizó las manos hasta el trasero de Antonella y la levantó en alto. Ella enredó las piernas en torno a su cintura de inmediato. Leo se detuvo cuando sus pulmones se quejaron por u