Leo condujo directamente a su trabajo después de dejar a Antonella en la florería. Por primera vez en todos sus años de trabajo, llegaba tarde a una reunión importante. Apenas llegó al almacén donde se ubicaban las oficinas, estacionó su auto apresuradamente y bajó de él. Sin perder tiempo, se dirigió a paso rápido hacia la sala de reuniones.
—Qué bueno que nos honres con tu presencia —dijo su jefe en cuanto Leo entró a la sala de reuniones. Él era el único que faltaba porque todos los lugares