(En un momento no especificado)
Ava se inclinó y levantó el balón que acababa de golpear contra sus pies.
—Aquí tienes, cariño —le dijo a Leandro, su nieto mayor.
—Gracias, abuela.
—Me alegra que al final decidieras unirte a nosotros.
Leandro era un niño bastante inteligente y habilidoso que prefería pasar las horas frente a su computadora, aprendiendo cosas nuevas, antes que salir a jugar al aire libre.
Su nieto le dio una sonrisa que la llevó hacia el pasado, cuando Fabrizio tenía la misma eda