Era oficial. Valeria se había convertido en una acosadora, si es que no lo había sido ya antes. La vergüenza la carcomía, pero no la detuvo.
Desde su último encuentro con Maxim —hace más de una semana—, no había tenido la oportunidad de volver a estar en la misma habitación con él, ni mucho menos encontrase a solas. El que sus oficinas quedaran en pisos diferentes, hacía que cualquier encuentro casual fuera casi imposible. No es como si pudiera ir a la oficina de Maxim y fingir que se había pe