Mundo ficciónIniciar sesiónElla me miraba triste tomo mi rostro, sentí sus manos tibias y fue cuando me susurro. “Deja de beber”.
Yo solo como un robot recibiendo órdenes asentí con mi cabeza y acepté no volver hacerlo.
No pude contenerme… la tenía tan cerca que la bese con miedo a que me rechazara, el beso fue cálido y lento, la pegue más a mí cuando no me alejo, ¡Dios! estaba en el mismísimo c







