Capítulo 11.

—Me ayudaras en ello verdad.

—Sí, para ello debemos meditar —se sienta en el pasto y yo lo imito. —Cierra tus ojos y concéntrate en ti y en tu loba.

—De acuerdo.

—Solo piensa en ella y en ti, las dos unidas siendo una sola en cuerpo, espíritu y alma —Me dejó llevar por la voz de Maikel.

Puedo verme a mí y a Amélie corriendo por el bosque, las dos separadas, pero corriendo juntas y de pronto somos una sola y de pronto una barrera nos impide estar unidas.

—No pienses en lo que pueda pasar Maya, A
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