Por Javier
Cenamos charlando de tonterías, cuando ella sentía mi mirada, sus cachetes se tornaban rojos, tanto que hasta sus orejas también estaban coloradas.
Es preciosa, pienso.
Toma el café rápido y me dice que se va a duchar, que tiene sueño, yo subo detrás y cuando voy a agarrar mi boxer, se caen las bolsas de todos los juguetes que compre.
Me puse mi boxer, tomé una cajita de preservativos y fui a la habitación de Cami.
No está en su habitación, pero escucho la ducha, entro al baño, ella,