Lyon se removió incómodo sobre el mullido colchón. Su cabeza lo estaba matando a más no poder del dolor. Incluso si forzaba sus ojos a abrirse estos se negaban hacerle caso. Lo peor, no podía acomodar sus neuronas para hilar algún recuerdo o algún pensamiento coherente.
Se sentía realmente desorientado.
Solo un calor agradable que se posaba en su frente y una voz familiar calmaba su malestar que le permitía volver a dormir profundamente acompañado del agradable olor calmante de su madre.
Aun as