Ashary alzó la cortina de la ventana de su carruaje viendo como el magnífico palacio de cristal se mostraba ante él, con el atardeciendo barnizando sus paredes de un hermoso color dorado. El rostro de Ashary se ensombreció.
«No nos vayas a humillar»
Fueron las palabras que le habían dicho sus padres al salir esta mañana en dirección a ese mismo palacio, después de todo ese día era la celebración del décimo octavo cumpleaños del príncipe de ese imperio. Y al menos lo habían dejado asistir tras L