El domingo por la tarde, el parque estaba tranquilo, apenas algunas familias disfrutaban del día. El aire tenía ese frescor agradable que promete una tarde relajada. Cynthia caminaba con paso tranquilo, con la canasta de pícnic en una mano y de la otra la de Estrella, su hija caminaba un poco más adelante, emocionada por elegir el lugar ideal.
Para ella, todo debía de estar mejor planeado y muy calculado.
—Mamá, mira ese árbol —dijo Estrella, señalando un roble grande, sus ramas extendidas como