Isabella se quedó paralizada por un momento, pero inmediatamente respondió con tranquilidad:
—Estoy aquí con Carlos Rodríguez, ¿no hay más quirófanos disponibles?
Yo estaba tendida en la mesa de operaciones, quería gritar de la angustia.
Pero apenas intenté abrir la boca, los músculos de mi rostro se tensaron, y el dolor de las heridas en mi cara me impidió moverme.
Alejandro respondió:
—No te preocupes, solo preguntaba por rutina.
Cuando Isabella hablaba con Alejandro, su actitud era c