Capítulo 8
Alejandro, lleno de ira, finalmente no pudo contenerse más.

Con una sola mirada, los dos vigilantes entendieron de inmediato y sujetaron a Isabella por las manos, inmovilizándola.

El rostro de Alejandro estaba sombrío:

—Te lo pregunto por última vez, ¿dónde está mi hermano?

—Está muerto.

Otra cachetada, esta vez tan fuerte que hizo que Isabella escupiera sangre.

Isabella respondió:

—Alejandro, no eres un hombre. Tienes 30 años, ese niño tiene al menos 7, ¿cómo va a ser tu hermano?

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