Para Liam las últimas semanas habían resultado una completa tortura. La esperanza y la fe que había hallado en su interior, comenzaban a desaparecer, como si jamás hubiesen existido. No tenía ni la más mínima idea de cómo era que seguía en pie. El ver todos los días a Denise postrada en aquella cama de sábanas blancas e impolutas, en el interior de una aséptica habitación de paredes desnudas, con sus brazos llenos de catéteres perforando su piel, era un suplicio. Cada vez que transitaba el pasi