Lo miré sin expresión alguna, esperando que continuara firmando.
Sara tiró de la manga de Carlos, pero él no reaccionó en absoluto.
La sonrisa de Sara no parecía natural. —Hermano, si no quieres divorciarte de Olivia, seré la primera en estar de acuerdo.
Mientras hablaba, su sonrisa se hacía cada vez más grande, hasta el punto de que casi saltaba de alegría.
Carlos seguía sin moverse.
Todos en la habitación contenían la respiración, esperando a que firmara. De repente, Carlos rasgó el docum