La ventana del coche se bajó, y la brisa fresca de la noche entró, haciendo que ambos se sintieran un poco más tranquilos.
Carlos apoyó una mano en el borde de la ventana. —Voy a pensarlo, lo de Carmen, después de todo, Sara tiene deudas con ella.
Al escuchar esto, no me sorprendí.
En su mente, lo único que le importaba era el daño que otros le hicieron a Carmen, sin preocuparse por el daño que ella causó a los demás.
¿Estaba con Carmen solo por culpa?
Si él había acompañado a Carmen a la f