Mantuve mi rostro impasible mientras miraba las capturas de pantalla que los internautas me enviaron. En ellas, Carlos le había enviado varios regalos a Carmen, con una expresión suave y una sonrisa. Estaba justo frente a Carmen, y la luz del mediodía se derramaba sobre él, creando un ambiente ambiguo y cálido entre los dos.
—Carlos, ¿por qué me sigues regalando cosas? Ya no sé cómo agradecerte—, dijo Carmen.
—Tu vida ha sido dura, sin padre, sin madre, sin familia ni amigos. Yo soy lo único e